Sala 2

Nuevas miradas sobre lo trans en el cine reciente

Sobre el ciclo

En todas las épocas y sociedades han existido las identidades trans, aunque en cada momento no se haya comprendido bajo los conceptos y categorías que hoy en día utilizamos. Mucho tiempo antes que el Edipo Rey de Sófocles el mito griego sobre el adivino Tiresias y su cambio de sexo puede considerarse como una de las primeras representaciones de un personaje trans de la Historia. En el cine, podríamos decir que la representación de personajes trans aparece muy tempranamente ya en el cine mudo, por ej. en una de las películas de Charles Chaplin A woman (1915) con el travestismo de Charlot.

Lo trans (y más precisamente sería lo trans* con asterisco) es un concepto que incluye distintas expresiones e identidades de género como transexual, transgénero, travesti, etc. que señala la heterogeneidad de formas de concebir el cuerpo, la identidad y las vivencias más allá de las normas sociales binarias impuestas. De acuerdo a los estudios trans y en particular siguiendo a Susan Stryker, se refiere a aquellas personas que se alejan del género que se les asignó al nacer, que cruzan las fronteras construidas por su cultura para definir los patrones de lo que es apropiado para los hombres o para las mujeres. No hay que dejar de entender que la terminología tiene diferentes usos a lo largo de los territorios y de las épocas, por ej. en el contexto argentino, donde el término travesti fue resignificado a lo largo de los años gracias a la militancia de activistas como Lohana Berkins, entre otrxs.

Si bien lo trans aparece representado en el cine argentino desde los comienzos, por ej. con Tango! (1933) de Luis José Moglia Barth donde Azucena Maizani se trasviste de varón interpretando el tipo social del “compadrito”, no será hasta el cine de los últimos años donde su problemática sea abordada en toda su dimensión socio-política. Cualquier tipo de sexualidad no hegemónica ha sido utilizada a lo largo de la historia de nuestro cine en situaciones de comedia donde era ridiculizada reforzando la heteronorma, o bien patologizable ubicándola en el ámbito del crimen y del delito. En efecto la primera actuación de una persona trans en el cine argentino se realiza en 1962 en la película Los viciosos (1962) de Enrique Carreras, con la  actuación de la célebre actriz Coccinelle que actúa en un club nocturno vinculado al narcotráfico. La línea policial se repite en Testigo para un crimen (1963) de Emilio Vieyra que incluye la actuación de Michelle, transexual estadounidense, en un número musical. En la misma línea policial, Nada x perder (2001) de Enrique Aguilar, presenta a la actriz Florencia de la V. que encarna a un personaje trans que ayuda a Romero (Osvaldo Sabatini) en parte de la trama de su venganza; como Abierto de 18 a 24 (1988) de Víctor Dínenzon, donde se presenta a la travesti homicida interpretada por Horacio Peña.

El ámbito del espectáculo pero en situación de comedia es el escenario de la película de Enrique Cahen Salaberry Mi novia el… (1975) filmada originalmente como Mi novia el travesti, título que debió ser modificado debido a los problemas con la censura. En ella, una mujer interpretada por Susana Giménez se hace pasar por travesti (Dominique) para conservar su trabajo en un show revisteril. La comedia sexual y la picaresca fueron los géneros que mayormente dieron una representación negativa de lo trans, en donde siguiendo el camino de Mi novia el… pueden citarse Crimen en el hotel alojamiento (1974) de Leo Fleider o las comedias de Alberto Olmedo y Jorge Porcel, Atracción peculiar (1988) de Enrique Carreras, Así no hay cama que aguante (1980) y Expertos en pinchazos (1979) estas últimas dos de Hugo Sofovich quien en 1997 filma La herencia del tío Pepe. En ella, Sofovich, repite la fórmula donde lo trans aparece ridiculizado ya sea por el travestismo de Miguel del Sel o bien por el chiste discriminatorio sobre la sexualidad del personaje interpretado por Florencia de la V., esta última quien también tiene un papel pero de villana en la comedia que retoma la vieja saga Los superagentes, nueva generación (2008) de Daniel de Felippo.

En la línea de la comedia también debemos citar a los Cinco Grandes del Humor especialmente a Jorge Luz que fue un adelantado de la época en interpretar personajes femeninos por ej. en La patrulla chiflada (1952) de Carlos Rinaldi o Cinco locos en la pista (1950) de Augusto C. Vatteone. Bajo el género de la comedia de enredos y de la comedia romántica pueden ubicarse Vidalita (1949) de Luis Saslavsky, segunda versión de La estancia del gaucho Cruz (1938) de Leopoldo Torres Ríos, en la que Vidalita busca cumplir con el sueño de su abuelo de tener un nieto varón. Este mandato también se enuncia en La niña de fuego (1946) de Carlos Torres Ríos, en el que Fernanda se trasviste de varón para satisfacer el deseo de su tío de que un sobrino herede su empresa, personaje interpretado por Lolita Torres quien volverá a travestirse de varón también en la comedia de Leo Fleider Amor a primera vista (1956). En igual sentido pueden ser citadas La tía de Carlitos (1953) de Enrique Carreras, La tía de Carlos (1946) de Leopoldo Torres Ríos -ambas tienen como fuente la misma obra de teatro- , Luisito (1943) de Luis César Amadori o la comedia liviana Cohen versus Rosi (1998) de Daniel Barone donde Alfredo Alcón interpreta a una abuela travesti.

Mención aparte merecen las películas donde el actor Willy Lemos interpretó diferentes personajes trans desde su revelación en Tacos altos (1985) de Sergio Renán a Las hermanas L (2008) de Santiago Giralt, Eva Bär, Alejandro Montiel y Diego Schipani, entre otras películas. También debe decirse que Tacos altos como La Raulito (1975) de Lautaro Murúa -inspirado en la vida de María Esther Duffau- que da un testimonio social narrando la adolescencia de este personaje incomprendido y marginado por la sociedad, son filmes que escapan a la doble línea de representación negativa de lo trans, ya sea por medio de la comedia o la patologización, debido a que esbozan una reflexión social pero lo hacen sin que el tema principal de la narración sea la problemática trans.

En el cine reciente encontramos diversos filmes que por primera vez abordan centralmente y con profundidad cuestiones como la identidad, los sentimientos o las vivencias de personas trans, películas que se inscriben en un nuevo contexto político marcado por las Leyes de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género. Desde documentales como Camila, desde el alma (2010) de Norma Fernández, Fiesta con amigXs (2013) de Pablo Oliverio o Canela (2020) de Cecilia Del Valle -que presentamos en estreno- abordan la problemática trans dándole voz a las personas reales y que cuentan su propia historia. En la ficción, películas como Marilyn (2018) de Martín Rodriguez Redondo, basada en una historia real, narran el drama puebleril denunciando que aún persisten en la sociedad la discriminación y los discursos de odio, o Mia (2011) de Javier Van de Couter, que sitúa el filme en un espacio que tuvo su existencia real -la “aldea rosa”- en donde vive el personaje interpretado por Camila Sosa Villada y que indaga, además de la marginación social, un tema nunca tratado: la construcción de una familia y la maternidad de las personas trans. Completa el ciclo un filme extranjero que tuvo repercusión en las salas de cine locales, la estadounidense Tangerine (2015) de Sean Baker, filme independiente con una fuerte impronta realista.